Página editada por Antonio L. Manzanero, profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid. España

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¿Se puede interferir en los recuerdos del pasado?

Una investigación publicada en 'Journal of Neuroscience' demuestra que la recuperación de la memoria episódica es más rápida de lo que se creía y que la posibilidad de orientar recuerdos traumáticos puede ayudar a entender algunos trastornos psiquiátricos.


EUROPA PRESS
MADRID.- Una investigación publicada en Journal of Neuroscience ha demostrado que la recuperación de los recuerdos de eventos de nuestro pasado puede tener lugar más rápido de lo que se pensaba anteriormente y, además, es posible interferir en ese proceso.
cerebro
Waldhauser: "Hay una serie de casos en los que ser capaces de
intervenir y orientar recuerdos traumáticos sería beneficioso".
Se creía que el proceso de recuperación de la memoria de experiencias personales que requieren volver a examinar la información sensorial recibida en el pasado era relativamente lento en el cerebro, llevando alrededor de medio segundo. Utilizando la electroencefalografía (EEG), que vigila la actividad neuronal con una resolución temporal alta, el equipo de este trabajo demostró que la recuperación episódica comienza con una rápida reactivación de las áreas cerebrales sensoriales.

Los resultados proporcionan la primera evidencia neuronal de esta activación sensorial temprana y muestran que en realidad se tarda entre 0,1 y 0,2 segundos a comenzar a recordar el evento. Además, se demostró que la activación inicial de áreas cerebrales sensoriales es causalmente relevante para el recuerdo consciente.

El estudio se llevó a cabo como una colaboración entre la Universidad de Konstanz, en Alemania, y la Universidad de Birmingham, en Reino Unido, que realizó dos experimentos independientes en participantes humanos y halló también que es posible interferir con la recuperación de la memoria mediante la aplicación de la estimulación magnética transcraneal repetitiva (EMTr) para alterar la función cerebral.

El doctor Simon Hanslmayr, de la Universidad de Birmingham, explica que los recuerdos semánticos, como saber que París es la capital de Francia, no están amarrados por ningún momento o lugar específico. "Rara vez se recuerda cómo o dónde se aprendió esa información. Sin embargo, recuerdos episódicos, los que estudiamos aquí, son eventos únicos con un marco único de referencia en el espacio y el tiempo. Se creía que requerían la búsqueda en el hipocampo y, por lo tanto, conllevaban un poco de tiempo, pero estos hallazgos desafían esa creencia e ilustran una respuesta de acción mucho más rápida".

Gerd Waldhauser, ahora en la Ruhr-Universität Bochum en Alemania, añade que "saber que la memoria episódica depende funcionalmente de esta veloz reactivación de la información sensorial y ver que se puede interferir en ese proceso mejora la comprensión de cómo funciona nuestra memoria". "Todavía es pronto pero hay diferentes maneras en las que esto podría ser útil. Por ejemplo, puede ayudar a entender los trastornos psiquiátricos que involucran la intrusión automática de recuerdos no deseados. Hay una serie de casos en los que ser capaces de intervenir y orientar recuerdos traumáticos sería beneficioso".

Nuevo Libro

La memoria humana: Aportaciones desde la neurociencia cognitiva

Antonio L. Manzanero y Miguel Ángel Álvarez
Madrid: Pirámide, 2015
ISBN: 978-84-368-3440-6

Índice:
Prólogo; 1. Introducción al estudio de la memoria; 2. Fundamentos psicobiológicos de la memoria; 3. Modelos cognitivos de memoria; 4. Sistemas de memoria, procesos de recuperación automática y conciencia; 5. El papel del contexto en la memoria; 6. Emoción y memoria; 7. Déficit y alteración de la memoria: olvido, falsas memorias y amnesias; 8. La memoria autobiográfica; 9. La memoria durante el ciclo vital; 10. Memoria de testigos; Bibliografía



Dentro del proceso de memoria han sido múltiples las aproximaciones y los modelos que han tratado de explicarlo. En esta obra se habla tanto de lo cognitivo como de lo neurocientífico, y en cada capítulo los autores van contando diferentes aproximaciones a múltiples problemas relacionados con los procesos de memoria, aproximaciones tanto descriptivas como funcionales. Cuentan desde la topografía de las distintas áreas cerebrales o zonas que se estimulan al realizar tareas conductuales de memoria, hasta la explicación que tratan de darnos los investigadores que se han acercado a diseccionar estos problemas desde la psicología experimental o clínica. Es una obra excepcionalmente completa sobre la memoria. Su extensión permite abordar los distintos ámbitos desde los que considerar y estudiar la memoria, con una exposición atractiva, aunque no exenta de complejidad y conocimientos técnicos.

Dormir es necesario para recordar lo importante y olvidar lo accesorio

Durante el sueño se fortalecen las memorias duraderas y se produce una reorganización de las conexiones que las guardan para formar nuevos recuerdos

Daniel Mediavilla
1 JUN 2015

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Dormir es necesario para producir memorias duraderas. Un siglo de estudio sobre la materia lo ha dejado claro. Sin embargo, no se sabe bien cómo funciona ese mecanismo. Al principio se creía que la función del sueño era pasiva, apagando los sentidos para que los estímulos externos no interfiriesen con la formación de recuerdos. En los últimos años, sin embargo, se ha descubierto que las horas en la cama se desarrollan procesos que fijan las memorias.

Dormir es necesario para recordar lo importante y olvidar lo accesorio
Una siesta de más de 90 minutos ayuda a consolidar recuerdos / epSos.de
Respecto al mecanismo, hay teorías en ocasiones contrapuestas. Una de ellas dice que el sueño debilita parte de las sinapsis, las conexiones entre células nerviosas que ayudan a conservar los recuerdos. En esta línea, un estudio reciente sostenía que olvidar lo accesorio es necesario para recordar lo importante, como a veces es necesario tirar muchos papeles para poder encontrar con más facilidad los documentos relevantes. Dormir serviría, según esta hipótesis, para olvidarlo casi todo dejando solo las memorias fijadas en las sinapsis más fuertes.
Un planteamiento alternativo propone un proceso combinado en el que algunas conexiones se debilitan y otras se refuerzan, estas últimas a través de lo que se conoce como potenciación a largo plazo (LTP), una intensificación duradera de las señales entre dos neuronas producida cuando ambas se estimulan a la vez.
Ahora, un grupo de investigadores de la Universidad Federal de Río Grande del Norte (UFRN), en Brasil, ha tratado de estudiar los dos planteamientos midiendo en ratas los niveles de una proteína relacionada con la potenciación a largo plazo durante el sueño. Después, utilizaron esos datos para construir modelos informáticos para observar cómo se forman las conexiones entre neuronas durante el reposo.
Sus resultados, publicados esta semana en la revista PLOS Computational Biology, sugieren que la LTP no solo refuerza algunas de esas conexiones durante el sueño sino que también las reorganiza favoreciendo la aparición de nuevas memorias. Según los autores, este mecanismo muestra que las dos teorías sobre el papel del sueño en la formación de memorias a largo plazo no son excluyentes sino que son distintas etapas en la consolidación de los recuerdos.
“El estudio indica que ciclos completos de sueño, incluyendo la fase REM, desencadenan la potenciación a largo plazo durante el sueño, produciendo la reestructuración y el fortalecimiento de memorias duraderas”, afirma Sidarta Ribeiro, investigador de la UFRN y coautor del artículo. Este tipo de resultados sustentan la idea de que “siestas que superen los 90 minutos de un ciclo completo de sueño serían la mejor opción”, según Ribeiro, para fortalecer las memorias recién adquiridas. Ante la idea de crear un medicamento que produzca beneficios similares al sueño, reconoce que aunque se han identificado algunas proteínas esenciales en los procesos de consolidación de memorias, “no está claro cómo incrementar esos niveles”.
Otros trabajos con ratones han mostrado que durante el sueño se producen cambios físicos relacionados con la formación de memorias. Un equipo liderado por Wen-Biao Gan, de la Universidad de Nueva York, publicó hace poco en la revista Science cómo el aprendizaje de una nueva tarea llevaba, siempre que el animal se durmiese a continuación, a la formación de nuevas espinas dendríticas, unas estructuras en los extremos de las neuronas que sirven para que estas se transmitan señales eléctricas entre ellas. Cuando los ratones no dormían, las estructuras asociadas al aprendizaje no se formaban.
Muchas investigaciones tratan ahora de dirimir la discusión sobre cuál es el papel de cada fase del sueño, desde la REM, en la que soñamos con más intensidad, hasta la más profunda, en la formación de memorias y, en general, sobre el aprendizaje. Sin embargo, existe un consenso en que, mientras dormimos, en nuestro cerebro suceden muchas cosas importantes y que el sueño no es, ni mucho menos, tiempo perdido.
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La falta de sueño favorece la aparición de falsos recuerdos

Además de mostrar la importancia del sueño en el aprendizaje y la formación de memorias, los científicos han observado también que no dormir no solo perjudica el recuerdo sino que también favorece la aparición de memorias falsas. En un estudio aparecido en la revista Psychological Science, un grupo de investigadores de EEUU preguntó a un grupo de 193 participantes por sus recuerdos sobre las imágenes del vuelo 93 de United Airlines estrellándose en Pensilvania durante los atentados del 11-S.
Pese a que las imágenes no existen, el 54% de los participantes en el estudio que reconocieron haber dormido menos de cinco horas la noche anterior del suceso aseguraron haberlas visto. Entre los que habían dormido más, solo el 33% tenía estos falsos recuerdos.
En una continuación del experimento, los investigadores pidieron a los voluntarios que escribiesen un diario con las horas que habían dormido y otras características sobre la calidad de su sueño durante una semana. Después de ese tiempo, se les mostró imágenes sobre el desarrollo de un crimen. A continuación, se les leyó un relato de los hechos incluyendo detalles falsos. Finalmente, observaron que un 18% de los participantes en el estudio que habían dormido menos de cinco horas incorporaron detalles falsos mientras que entre los que habían descansado bien lo hizo un 13%.